Como cada año Mr Plinton y sus amigos esperan con muchas ganas la fiesta de Halloween, piensan sus disfraces, los sustos, los colores que van a lucir… es una preparación muy divertida para una noche como la de hoy… pero a veces pasan cosas especiales, pueden ser incluso terroríficas… ¿Tal vez es por Halloween?

¡Mr Plinton y el susto del revés!

Lo tenía claro, este año asustaría a todos sus amigos. Estuvo pensando muchos días antes y se preparó un montón de sustos, sonaba muy divertido. Quería empezar con Bimba, a la que le daban miedo las arañas, se le ocurrió buscar entre sus cosas una araña de mentira para asustarla.

Fue a buscarla, pero Bimba no estaba en casa, extrañado y un poco preocupado decidió ir a buscar  a su gran amigo y músico Galaxio. Él podría saber mejor dónde estaba Bimba ya que normalmente solían hacer planes juntos, sin embargo… ¡tampoco estaba!.

Era extraño, Mr Plinton esperaba que estuviesen en sus casas preparándose para Halloween. Pero no era así… ¿Qué estaría pasando?. Decidió que iba a llamar a Ojó, su fiel compañero. Gritó y gritó pero Ojó tampoco aparecía. Esto le extrañó más aún si cabe, puesto que Ojó siempre acudía a la llamada de Mr Plinton.

Preocupado se volvió a su casa y pensó que tal vez podría llamar a sus amigos por teléfono, pero nadie le contestó, Mr Plinton estaba bastante preocupado… ¡De repente se apagaron las luces y la televisión se encendió sin más!, Mr Plinton estaba aterrorizado, además las sillas empezaban a moverse como bailando a un ritmo siniestro. Asustado, se metió debajo del sofá, estaba temblando de miedo…, y entonces… se dio cuenta de que a lo lejos se oían unas risas… Estas risas empezaban a oírse cada vez más fuerte. Le resultaban familiares, pero seguía bastante asustado… ¡Esas risas venían de sus amigos!

Resulta que hartos de las bromas y sustos que les hacía cada año Mr Plinton habían decidido organizar este pequeño susto, y vaya que lo dieron. Cuando Mr Plinton recuperó el color, decidieron ir a divertirse juntos y a por dulces y caramelos. Cosas de amigos.

Bimba y su descubrimiento ...

Bimba no sabía de que disfrazarse para Halloween y ya solo quedaban dos días. El tiempo pasaba, pero su mente estaba en blanco, como su cuerpo. No sabemos si era más terrorífico no saber que disfraz hacer o estar en blanco, y eso que se había disfrazado de muchas cosas, sin embargo este año quería que fuera algo más especial.

Buscó información sobre el disfraz más terrorífico de la historia, comenzó por internet pero como no le convencía decidió acercarse a la biblioteca, leyó muchos libros de terror, pero ninguno le daba miedo, ¿qué raro, no?. Triste por no conseguir lo que buscaba, se apoyo en una de las estanterías de la biblioteca con tan mala suerte que se cayó un libro al suelo. Algo llamó su atención, aquel libro tenía una portada muy colorida, y un título muy sugerente, decía: “La fiesta de los Muertos”.

A Bimba le gustaron mucho los colores que llevaba el libro y el título, con lo que comenzó a leerlo. Estaba totalmente inmersa en la lectura, el libro contaba cómo en México se celebraba el día de los muertos y quedó maravillada.

Decidió que esta vez escogería algo más alegre y divertido. Vió que las mujeres mexicanas se disfrazaban de Catrina, la dama de los muertos mexicana. Le gustó tanto ese disfraz que empezó hacerse uno igual, utilizando muchos colores.

Cuando por fin llegó el día de Halloween, todo el mundo se quedó maravillado con su disfraz y aportó un punto de alegría diferente a la fiesta.

Galaxio, susto, música y color

Galaxio siempre se disfrazaba de Frankenstein en Halloween, no veía la necesidad de cambiarse de disfraz todos los años, sino que cada año mejoraba un poco su disfraz favorito. Cuando ya tenía todo listo, siempre preparaba un gran susto para Mr Plinton. Era su forma de recordarle a su gran amigo Mr Plinton lo genial que se llevaban… ¡menudas maneras!.

Este año decidió hacer uso de sus dotes como cantante y compositor, compuso una música imperceptible al oído de Mr Plinton, que hacía que las sillas se movieran a su antojo, ¡la verdad es que le quedó alucinante! Empezó a probar el truco con música en su casa… sin embargo algo salió malGalaxio empezó a preocuparse cuando vio que el color verde empezaba a desaparecer de la habitación, del sofá, de su ropa, de su cuaderno… ¿qué estaba pasando?

Intentó recuperar el color tocando más música, pero la solución fue aún peor, esto provocó que el color rojo desapareciera. ¡No podía creerlo! Alucinado ante el misterio de los colores decrecientes, no paró de tocar más alto para conseguir que la música que había compuesto hiciera resurgir el color, sin embargo, para su desdicha, lo único que conseguía era perder más colores…

De pronto alguien llamó al timbre, Galaxio paró de inmediato de tocar y se acercó a abrir la puerta, era Bimba que al escuchar su extraña música sintió ganas de cantar junto a él. Galaxio tenía vergüenza de Bimba le viera sin ningún color, no quería que pasara… pero no puedo evitar que Bimba enfadada empezase a cantar detrás de la puerta para que Galaxio la escuchase. Lo que ocurrió después fue alucinante, el color rojo, empezó a aparecer de nuevo. Cuando Galaxio se dio cuenta de esto hizo que Bimba entrase corriendo en casa y reunió valor para explicarle todo lo sucedido.
Bimba entusiasmada con la canción especial, con los acontecimientos, con cantar ella, que no lo hacía muy bien por cierto, quiso ayudar a Galaxio y empezó a cantar muchas canciones y aunque en todas desafinaba, con cada canción hacía aparecer más colores.

Decidieron cantar muchas más canciones todavía y así conseguir mezclas de colores alucinantes. Fue una noche de Halloween colorida y musical ¡que no esperaban!

Dulces sustos ...

Ojó estaba disfrutando mucho de la música, los dulces y las bebidas refrescantes, pero no podía contener su deseo de comerse todas las chuches, así que aprovechó que todo el mundo estaba distraído para comerse todas las gominolas.

Estaba bastante lleno y tenía la barriga hinchada… pero además de repente se dió cuenta de algo horrible, ¡sus amigos se habían transformado en auténticos monstruos y empezaron a perseguirle! Ojó corrió lo más rápido que le permitieron sus cuatro patas, pero notaba que le pesaban mucho, miró y sus patas… ¡se habían convertido en palos de regaliz! Con el susto de estar convirtiéndose en un caramelo perdió el equilibrio y se cayó al suelo. Enseguida sus amigos, convertidos en monstruos comenzaron a rodearle y cada uno tiraba de una de sus piernas de regaliz para comérselas. Ojó no paraba de ladrar quitarse de encima a estas criaturas, ¿cómo podían haberse convertido en monstruos de verdad?… a lo lejos escuchaba su nombre o eso le parecía hasta que de repente se desmayó.

Al despertarse le dolía mucho la barriga. Se miró y sus piernas ya no eran de regaliz y sus amigos no eran monstruos. Solo había tenido una pesadilla por el empacho que había cogido tras comerse todas las chucherías de la fiesta. Todo fue un dulce sueño.

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